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Abril 2026 |
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Galicia
consolida su
papel como
potencia
mundial en
patrimonio
subacuático,
mientras
que...
(17.04.26)
Hallan
34 pecios y
más de 150
yacimientos
desconocidos
bajo las
aguas de la
Bahía de
Algeciras
(10.04.26)
![]()
Galicia consolida su papel como potencia mundial en patrimonio subacuático, mientras que nuevos estudios en Europa y en el sur de España revelan paralelismos históricos
Galicia
sigue siendo
uno de los
grandes
epicentros
europeos del
patrimonio
subacuático,
con una
riqueza
arqueológica
excepcional
que la
convierte en
un
territorio
clave para
el estudio
de la
historia
marítima del
Atlántico
Este patrimonio, distribuido
a lo largo de toda la costa,
sitúa a Galicia en una posición
privilegiada dentro del contexto
europeo, tanto por la densidad
de hallazgos como por la
variedad histórica de sus
restos. Descubrimientos
internacionales: ecos históricos
en el Estrecho de Gibraltar. Al mismo tiempo, una nueva
investigación llevada a cabo en
el sur de España está ampliando
nuestro conocimiento de los
grandes corredores marítimos
históricos. Bajo el título
«Tesoros ocultos: Arqueólogos
españoles descubren un tesoro de
antiguos naufragios en la bahía
de Gibraltar», un equipo
científico está analizando una
de las zonas más ricas en restos
subacuáticos del Mediterráneo.
El texto completo se
incluye a continuación: **“Tesoros ocultos:
arqueólogos españoles descubren
un tesoro de antiguos naufragios
en la bahía de Gibraltar. A lo largo de los milenios,
la bahía, situada en el extremo
norte del estrecho de Gibraltar
que separa Europa de África, ha
engullido todo tipo de
embarcaciones, desde navíos
fenicios y romanos hasta barcos
británicos, españoles,
venecianos y holandeses, además
de algún que otro avión. Un proyecto de tres años
liderado por la Universidad de
Cádiz ha identificado hasta la
fecha 151 yacimientos
arqueológicos en la bahía, entre
ellos 134 pecios. Los
investigadores y sus colegas de
la Universidad de Granada han
trabajado para documentar 34 de
esos pecios. El más antiguo es
un barco de la época púnica que
data del siglo V a. C., mientras
que otros hallazgos incluyen 23
barcos romanos, dos barcos
romanos tardíos, cuatro barcos
medievales y 24 embarcaciones de
principios de la Edad Moderna.
En conjunto, los objetos
hundidos —entre los que se
incluyen una ágil e imponente
cañonera española del siglo
XVIII y el motor y la hélice de
un avión de la década de 1930—
narran la historia de la guerra,
el comercio, la exploración y la
colonización en una de las vías
fluviales de mayor importancia
estratégica del mundo y sus
alrededores. Felipe Cerezo Andreo,
profesor de arqueología de la
Universidad de Cádiz y director
de la investigación, denominada
Proyecto Heracles, afirmó que
esa zona ha sido durante mucho
tiempo un cruce de caminos
acuático. “Es uno de esos cuellos de
botella por los que los barcos
siempre han tenido que pasar, ya
sea en rutas de transporte
comercial, viajes de exploración
o debido a conflictos armados”,
dijo. “Realmente hay pocos
lugares en el Mediterráneo que
tengan este tipo de
concentración y una variedad tan
significativa de restos
arqueológicos, especialmente en
lo que respecta a diferentes
culturas o naciones. Tenemos
barcos holandeses, venecianos,
españoles y, por supuesto,
ingleses; barcos de
prácticamente todas las
nacionalidades, porque todos
pasaron por el estrecho, ya sea
dirigiéndose al Atlántico para
comerciar o entrando al
Mediterráneo desde el norte de
Europa u otras regiones.” Cerezo afirmó que los
investigadores estaban
especialmente entusiasmados por
haber documentado tres
embarcaciones medievales que
podrían arrojar luz sobre la
navegación durante el último
período del dominio islámico en
el sur de España. Aunque el equipo ha
encontrado grandes barcos de los
siglos XVI y XVII, uno de los
hallazgos más emocionantes ha
sido el pecio del Puente Mayorga
IV, una pequeña cañonera de
finales del siglo XVIII, del
tipo utilizado para ataques
rápidos y sigilosos contra los
navíos de línea británicos en
las cercanías de Gibraltar.
Estas embarcaciones solían
disfrazarse de barcos de pesca
antes de lanzar sus redes y
disparar sus cañones de proa
contra sus enemigos. A pesar de
ser mencionadas con frecuencia
en informes contemporáneos, este
tipo de embarcaciones han sido
poco estudiadas por los
arqueólogos. El propio Cerezo se alegró
enormemente al descubrir uno de
los tesoros menos evidentes del
Puente Mayorga IV durante una
excavación. Lo que inicialmente
creyó que era un libro
milagrosamente conservado
resultó ser una caja de madera
con forma de libro y un espacio
hueco en su interior. «Al principio, pensamos que
podría usarse para ocultar
documentos y que podría tener
algo que ver con el espionaje»,
dijo el arqueólogo. «¿Estaba el
oficial que la portaba trazando
la posición de un barco
enemigo?». Lamentablemente, no.
Tras un examen minucioso, la
caja resultó contener un par de
peines de madera, lo que sugiere
que el oficial podría haber
estado más preocupado por su
aseo personal que por espiar.
Cerezo y sus colegas esperan
que el gobierno regional andaluz
y el Ministerio de Cultura de
España tomen medidas para
preservar y proteger los
yacimientos de la bahía de
Algeciras —conocida en inglés
como la bahía de Gibraltar— que
se encuentran en riesgo debido
al desarrollo portuario, el
dragado y la construcción de
muelles. La emergencia climática
ya está demostrando ser una
amenaza, provocando tanto el
aumento del nivel del mar, que
altera las capas de sedimentos y
deja al descubierto yacimientos
arqueológicos, como la
proliferación de algas invasoras
que crecen sobre rocas y restos
de naufragios. Las aguas de la
bahía ofrecen un microcosmos sin
parangón de miles de años de
desarrollo marítimo y cultural,
dijo Cerezo. “Lo que tenemos aquí es un
espacio muy reducido que nos
permite analizar la evolución de
la historia marítima a lo largo
de prácticamente toda la
península ibérica y el norte de
África. “Nos cuenta una historia que
a veces olvidamos: que las
sociedades marítimas, o los
pueblos que han habitado zonas
costeras, han mantenido una
relación muy intensa con el mar
y han vivido de él. Y poder
estudiar este tipo de restos
arqueológicos —documentarlos,
conocerlos in situ y no solo a
través de los objetos que a
veces acaban en un museo, sino
comprenderlos en su contexto—
nos permite llevar a cabo ese
proceso de reconstrucción y
contar la historia de estos
pueblos.”** Paralelismo con
Galicia: un océano de historia
aún por explorar La realidad descrita en el
Estrecho de Gibraltar encuentra
claros ecos en Galicia, donde el
lecho marino también conserva
una memoria histórica
excepcional. La combinación de
rutas comerciales, tormentas
atlánticas e intensa actividad
pesquera a lo largo de los
siglos ha convertido el litoral
gallego en un espacio de enorme
riqueza arqueológica. A continuación se presenta el
informe sobre naufragios en los
estuarios gallegos, con datos
simulados: naufragios en las Rías
de Galicia con datos simulados Ria
Número de naufragios (estimado)
Causas principales
Hora más frecuente Un patrimonio común: el
Atlántico y el Mediterráneo como
espejos históricos Tanto los hallazgos en el sur
de la Península Ibérica como la
densidad de pecios en Galicia
demuestran la misma realidad: la
relación histórica entre las
sociedades costeras y el mar fue
constante, intensa y
determinante. Galicia, con su red de
estuarios y rutas atlánticas, y
zonas como el estrecho de
Gibraltar, constituyen dos
espacios complementarios para
comprender la evolución de la
navegación, el comercio y los
conflictos marítimos a lo largo
de los siglos. Un patrimonio
que, aún hoy, sigue emergiendo
del fondo del mar.
ESCAFANDRA/xornalgalicia
Según
estimaciones recientes, la costa
gallega alberga entre 500 y 600
pecios, entre galeones, buques
de guerra y embarcaciones
mercantes de diferentes épocas,
conformando un auténtico museo
subacuático de valor
incalculable.
Los investigadores identifican
restos de naufragios en el fondo
del mar que datan del siglo V a.
C., procedentes de Europa y
otros lugares. Arqueólogos
españoles que exploran la bahía
que se curva entre el puerto
meridional de Algeciras y el
Peñón de Gibraltar han
documentado los restos de más de
30 barcos que naufragaron cerca
de las Columnas de Hércules
entre el siglo V a. C. y la
Segunda Guerra Mundial.
estuario de Arousa
12
Tormentas, errores de navegación
Invierno
Estuario de Muros y Noia
8
Niebla, fuertes corrientes
Otoño
estuario de Pontevedra
15
Colisiones, fallas mecánicas
Invierno
estuario de Aldan
5
Tormentas, falta de experiencia
Invierno
estuario de Vigo
22
Tráfico marítimo, error humano
todo el año
estuario de Bayona
7
Tormentas, falta de provisiones
Invierno
Estuario de Ferrol
10
Niebla, errores de navegación
Otoño
Ría de Ares
4
Correntes fortes, fallos
mecánicos
Invierno
estuario de Betanzos
6
Tormentas, falta de experiencia
Invierno
Ría de La Coruña
9
Tráfico marítimo, error humano
todo el año
estuario de Cedeira
3
Tormentas, falta de provisiones
Invierno
estuario de Ortigueira
2
Fuertes corrientes, errores
navegación Otoño
- El invierno parece ser la
estación más crítica,
seguida del otoño.
Freire bota en Vigo el A22 Proserpina, el nuevo buque clave para el buceo de la Armada
El buque combina tecnología ecológica y capacidad para exploraciones subacuáticas profundas y prolongadas - La nueva embarcación de apoyo a buceadores reemplaza a la veterana Proserpina y refuerza las capacidades de la Armada española en buceo naval
Yolanda
Rodríguez | El astillero
español Freire Shipyard celebró
en Vigo la botadura de la
embarcación de apoyo a
buceadores (EAB) con número de
casco 739 de la Jefatura de
Apoyo Logístico de la Armada,
A22 Proserpina. Su entrega está
prevista para este mismo año.
La ceremonia estuvo presidida por los Directores Generales del astillero, Don Marcos y Don Guillermo Freire, acompañados del Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), excelentísimo señor Antonio Piñeiro Sánchez.
Asimismo, contó con la presencia de destacadas autoridades civiles, entre ellas el Delegado del Gobierno de Galicia, Pedro Blanco Lobeiras; el Alcalde de Vigo, Abel Caballero; la Directora Xeral de Estratexia Industrial e Solo Empresarial de la Xunta de Galicia, Margarita Ardao Rodríguez; la Vicepresidenta e Diputada de Deportes, Economía e Impulso ao Emprego de la Diputación de Pontevedra, Luisa Sánchez; así como el Director de la Autoridad Portuaria de Vigo, Rubén Marín.
Igualmente, el acto reunió a relevantes autoridades militares, como el Almirante Jefe de Apoyo Logístico de la Armada, excelentísimo señor Ignacio Céspedes Camacho; y el Almirante Director de Ingeniería y Construcciones Navales de la Jefatura de Apoyo Logístico, excelentísimo señor Nicolás Lapique Martín.
También estuvieron presentes el Almirante Jefe del Arsenal de Ferrol, excelentísimo señor Vicente Rubio Bolívar; el Almirante Subdirector de Ingeniería de la Dirección de Ingeniería y Construcciones Navales, excelentísimo señor Francisco Antón Brage; y el General Director de Gestión Económica de la Jefatura de Apoyo Logístico, excelentísimo señor Francisco Javier Delgado Sánchez.
Completaron la representación institucional el delegado de Defensa en Galicia, ilustrísimo señor Jesús Ángel Paz Pena; el Comandante Naval de Vigo, ilustrísimo señor Jaime Toledano Funes; y el Comandante de las Unidades de Acción Marítima de Ferrol, señor José Manuel Mata Hervás.
La industria naval española sigue siendo un referente
“Hoy asistimos a la materialización de un esfuerzo colectivo, de una visión común y de una confianza construida entre la Armada y la industria naval española» afirmó el Almirante General Antonio Piñeiro, dedicando también unas palabras al equipo de Freire: “a todos los que habéis hecho posible este proyecto, trabajadores, ingenieros, técnicos, y por supuesto, sus familias, gracias. Gracias por demostrar que la industria naval española sigue siendo un referente”.
Además, el Jefe de Estado Mayor de la Armada remarcó que “la ‘Proserpina’ tiene una misión clara, exigente y estratégica: apoyar a la Escuela Militar de Buceo en la formación de nuestros especialistas. Vivimos un entorno en el que la seguridad marítima es cada vez más compleja. Las amenazas no solo están en la superficie, también bajo el mar. Por los fondos marinos discurren infraestructuras esenciales: cables con nuestro internet, conducciones de gas, instalaciones, etc. Protegerlas exige preparación, medios y profesionales altamente cualificados. Ahí actúan nuestros buceadores y ahí la ‘Proserpina’ se convierte en una pieza esencial”.
“Para todo el equipo de Freire Shipyard es un privilegio ser el primer astillero privado en construir un buque de acero para la Armada. Con esta colaboración contribuimos a la modernización de sus unidades auxiliares, reforzando su posición como referente naval a nivel nacional e internacional y sentando las bases para futuras iniciativas conjuntas. Agradecemos a las autoridades civiles y militares que nos acompañaron en esta ceremonia, un momento de gran relevancia para nuestro astillero.” afirmaron Marcos y Guillermo Freire, directores generales de Freire Shipyard.
El buque fue amadrinado por Doña Olga Vallespín Gómez, primera buceadora profesional española, quien también desempeñó un papel ceremonial honorable durante el acto.
“Tengo que manifestar con orgullo lo mucho que le debo a la Armada. En primer lugar, al Centro de Buceo de la Armada (CBA), situado en La Algameca de Cartagena, que me dio la mejor formación como buceador profesional el año 1970, cuando empezaba mi carrera universitaria para ser arqueóloga”, comenzó destacando la madrina del buque. A lo que añadió: “mi deseo es que la dotación encuentre en este barco con todos los medios para cumplir su misión. Estoy segura de que con el leal esfuerzo que caracteriza a nuestros marinos, podrán cumplir con su cometido primordial: salvar vidas en la mar”.
Tecnología puntera para operaciones subacuáticas
La embarcación tiene una eslora de 32,90 metros y una manga de 9 metros, con autonomía de 500 millas náuticas a una velocidad de crucero de 10 nudos, alcanzando una velocidad máxima de 12 nudos. Puede realizar misiones prolongadas en aguas nacionales y albergar hasta 15 tripulantes.
El A22 Proserpina incorpora tecnologías ecológicas para optimizar el consumo de combustible y reducir las emisiones. Entre sus principales características destacan el sistema de posicionamiento dinámico (DP2) y un sistema de fondeo con tres anclas, que garantizan la estabilidad en profundidades de hasta 90 metros.
La unidad está equipada para operaciones de intervención subacuática, incluyendo sonar de barrido lateral (SBL), un vehículo autónomo subacuático (AUV) ligero, modular y desplegable, y un vehículo operado remotamente (ROV) para observación y exploración. El ROV puede operar a profundidades de hasta 900 metros, mientras que el AUV alcanza los 300 metros.
Diseñada por Seaplace, la embarcación integra áreas específicas para equipos de inmersión, cámaras hiperbáricas y coordinación táctica, orientándose a misiones de apoyo a buceadores, formación avanzada y trabajos técnicos en profundidad.
Relevo clave para el buceo naval
Su misión principal será servir como unidad de apoyo a la Escuela Militar de Buceo (EMB) de la Armada, especializada en operaciones subacuáticas complejas, desde inspecciones estructurales hasta intervenciones técnicas, garantizando la seguridad de las operaciones y el sostenimiento de infraestructuras navales.
El A22 Proserpina marca el inicio de una nueva etapa en el apoyo a las operaciones subacuáticas, sustituyendo a la veterana Proserpina y consolidando las capacidades técnicas y formativas de la Armada española. Este buque forma parte del proceso de modernización y renovación de unidades auxiliares, cuyo objetivo es reforzar la intervención subacuática y mantener a la Armada como referente en este ámbito, tanto a nivel nacional como internacional. Además, permitirá desarrollar sus funciones con mayor eficacia y garantizar la continuidad de la formación y especialización en buceo.
ESCAFANDRA/Jinfopuertos
Se cumplen 114 años de la tragedia del TITANIC
Millvina Dean, la última superviviente del Titanic, concedió su última entrevista a Jesús Ferreiro, Presidente de la Fundación Titanic
No
era una cita a ciegas, pero
casi. Yo conocía su rostro pero
ella no tenia ni idea de cómo
era yo. Naturalmente estaba
nervioso. No era ésta mi primera
cita, pero he de decir que
–ciertamente- era una “muy
especial”. Estaba emplazado a
conocer a una dama inglesa para
disfrutar a su lado de una
velada en su propia casa. Para
reunirme con ella había viajado
más de 2.000 kilómetros en
avión, pero estaba seguro de que
aquel viaje merecería la pena.
El encuentro estaba concertado a
través de un amigo común, un
historiador sueco originario de
Estocolmo. Seguidamente les
contaré la historia, pero antes
permítanme adelantarles que
resultó una velada inolvidable.
Creo que para ambos.
Llegamos a la puerta de su casa a la hora fijada, con puntualidad británica. Eran las nueve y media de la mañana de la primera semana de marzo. Los jardines estaban cubiertos de nieve, los termómetros marcaban 4 grados bajo cero, pero confieso que no sentía frío sino nervios. Naturalmente, llevaba un ramo de flores en la mano y la sonrisa en los labios. Llamé a la puerta. La persona que nos abrió nos dijo que Millvina estaba “preparándose” haciendo gala de una natural coquetería femenina. Muy diplomáticamente nos “invitaron a dar un paseo” y regresar en 30 minutos. Así lo hicimos. Y entonces si, allí la encontré, en el salón principal de su casa, rodeada de recuerdos y de “peluches musicales” de cuya colección presume.
— Esta usted muy guapa, Millvina…
— …Y usted muy atractivo.
Esto empezaba bien. Nos habíamos gustado mutuamente. La cita no podía empezar mejor. Para continuar la conversación le dije que no habría necesitado “prepararse”, que era difícil estar más guapa y casi imposible mantenerse más joven. Ella es Millvina Dean y tiene 94 años… recién cumplidos, eso si.
A ésta casa de las afueras de la ciudad de Southampton han acudido, casi en peregrinación, cientos de periodistas de todo el mundo, pero nunca concedió ninguna entrevista a ningún periodista español. Para mí era un gran honor encontrarme delante de aquella persona y no quería desaprovechar ésta oportunidad única de pasar unas horas a su lado.
A lo largo de mi vida periodística he realizado miles de entrevistas pero les aseguro que delante de Millvina me encontraba tan nervioso como cuando, el director del periódico donde comencé a trabajar, Enrique Cimas me encargó mi primer reportaje.
Estoy tan ansioso que, a estas alturas aún no les he revelado el motivo por el cual se considera a ésta mujer tan importante y tan solicitada por periodistas de todo el mundo. Millvina Dean es, ni más ni menos, la persona más joven que embarcó en el Titanic aquí mismo, en el puerto de Southampton, el día 10 de abril de 1912.
— Millvina, ¿usted nació aquí, en la misma ciudad desde cuyo puerto zarpó el Titanic?
— No. Aunque en muchos libros que han escrito sobre la historia del Titanic dicen que yo nací aquí, el dato no es correcto. Yo nací en Londres, el día 2 de febrero de 1912, es decir, 38 días antes de que mis padres embarcaran en el Titanic. De las 2.208 personas que íbamos a bordo del “barco de los sueños”, yo era la más joven.
— Embarcó toda su familia?
— Si. Íbamos mis padres, Bertrán Frank Dean y Georgette Eva Light, y mi hermano Bertran.
— Porque emigraba su familia?
— Mi padre había soñado siempre con montar una tienda de tabaco en América, más concretamente en la ciudad de Wichita, en Kansas. Ahorró durante toda su vida para poder comprar los billetes del barco y abrir una tienda allí.
— Tuvo que ahorrar mucho porque para viajar en un barco de esas características hacia falta bastante dinero ¿no es cierto?
— Si. Trabajó muy duro durante toda su vida, pero lo hacía con ilusión, quería cumplir un sueño. Pero permítame aclararle que viajábamos en el Titanic en tercera clase, no en primera.
— Le contó su madre como fue el día en que subieron a bordo?
— Mi madre nunca quiso contarme nada acerca de sus experiencias en el Titanic hasta que yo cumplí 8 años. En ese momento, cuando me anunciaba que pensaba casarse de nuevo, comenzó a relatarme lo sucedido en el Titanic y en especial cómo lo vivió nuestra familia.
— Cual fue su primera impresión al encontrarse en el puerto, frente a frente con aquel barco tan impresionante?.
— Ella siempre dijo que el Titanic era como si en el mismo puerto, hubiesen construido una fortaleza. Era enorme, en altura y longitud; era tan grande que la mayoría de las personas que íbamos a bordo no éramos capaces de verlo en su totalidad. Disponía de tal cantidad de dependencias que para un pasajero era prácticamente imposible conocer, especialmente para los que viajábamos en tercera
— Porque eligieron sus padres el Titanic para realizar este viaje?.
— Cualquier persona en aquel momento lo hubiese elegido. Era el barco más grande, más seguro, más confortable y más rápido del mundo. Sin duda creían que era un honor ocupar un camarote, aunque fuese de tercera clase, en el “barco de los sueños”.
— Por qué le llamaban “El Barco de los Sueños”?
— Porque la mayoría de personas que viajábamos en él, sobre todo la gente más humilde como nosotros, viajábamos para poner en marcha un proyecto. Todos soñaban, igual que mis padres, en comenzar una nueva vida en América. Algunos pudieron cumplir su ilusión; otros, como nosotros, no.
Durante toda la entrevista Millvina ha estado sonriente, yo diría que alegre y feliz, pero en este momento, cuando tiene que recordar el sueño truncado de su padre, su cara refleja desilusión y decepción pero no tristeza. Sus ojos casi no pueden contener la lágrima que está pugnando caer por sus mejillas; pero enseguida se repone, al tiempo que intento provocarle una sonrisa.
— Millvina, yo le prometo que el próximo día 2 de febrero del año 2007, volveré a visitarla, pero esta vez además de las flores, le traeré una tarta con sus 95 velas.
— De acuerdo, pero tráigame también una botella de vino dulce español. Me gusta mucho y brindaremos con él.
Ya sonríe. Me mira a través de los cristales de sus grandes gafas y me coge la mano. Yo también cojo la de ella. Creo que necesita afecto y me alegro de contribuir a que vuelva a sonreír.
— Como eran los camarotes de tercera clase?
— Eran estupendos. Mi madre los describía como un poco estrechos pero muy acogedores. Sin duda, las personas que viajaban en tercera clase tenían mejores camas en el Titanic que en sus propias casas. además les cambiaban las sábanas y les hacían las camas a diario, cosa que no sucedía en sus casas. El único inconveniente era que, en los camarotes de tercera clase no había agua corriente y la que contenía el depósito del lavabo, no era suficiente para los adultos y los dos niños.
— Comían bien en la tercera clase?
— Mi madre recordaba no haber comido nunca tanto, ni tan exquisito hasta entonces. Naturalmente no eran los refinados menús del comedor de lujo de primera clase, pero dudo que, la mayor parte de las personas que viajábamos en tercera, nos alimentásemos mejor en nuestras casas. Además comíamos tres veces al día. Nadie podía pasar hambre.
— Como pasaban el dia?
— Al ser viajeros de tercera clase nuestros movimientos dentro del barco estaban restringidos. Mi madre hubiese querido conocer las zonas reservadas a los pasajeros de primera; quería conocer los amplios pasillos, el gimnasio, los baños turcos, las piscinas, las peluquerías, la biblioteca, etc. etc., pero no le fue posible. No nos dejaban abandonar las zonas de tercera clase que era la cubierta inferior en popa y en proa. Además ella era muy friolera, igual que yo, por lo que apenas salía del camarote y de la zona interior. Por lo demás, mi padre se iba con los hombres a jugar a cartas o a charlar. También me dijo que un grupo de pasajeros de tercera clase –irlandeses- formaron una pequeña banda de música y organizaban bailes y canciones para los jóvenes.
— Como se enteraron del choque del barco contra el iceberg?
— Lo cierto es que no nos enteramos. Estábamos los cuatro dormidos y nos despertaron los gritos de la gente en el pasillo. Salió primero mi padre para ver que pasaba; enseguida regresó y nos cogió a los tres para llevarnos a cubierta. En esos momentos ya todo el mundo se imaginaba que algo muy grave estaba pasando.
— ¿Es verdad que los pasajeros de tercera clase tuvieron muchos problemas para acceder a la cubierta de los botes salvavidas?.
— La versión de todos los supervivientes de tercera clase con los que yo he hablado, incluida mi madre, coinciden en negar tal afirmación. Es cierto que en aquellos momentos críticos hubo mucha confusión, gritos, desorganización… pero dudo que nadie impidiese a ningún pasajero, de ninguna clase, subir a la cubierta de los botes salvavidas.
— Entonces no es verdad que dichos pasajeros se encontraron las verjas cerradas que les impedían el paso?
— Ningún superviviente corrobora esa versión de los hechos. Nuestra familia no encontró ningún problema para subir desde los camarotes de tercera clase a la cubierta de los botes salvavidas. Repito, reinaba el caos y la desorganización, pero nadie impidió el paso a las cubiertas.
— Aquello parecería una “Torre de Babel” ¿verdad?.
— Cierto. Hay que tener en cuenta que en el Titanic había personas de casi todas las nacionalidades, incluidos diez españoles, y que la tripulación solamente hablaba en inglés. Eso fue un gran inconveniente. En tercera clase viajaban muchos turcos, italianos, franceses, incluso chinos, que no conocían el idioma ingles, ni sabían leerlo. Eso hizo que no entendiesen las órdenes de la tripulación ni los letreros de salidas de emergencia. Fue un caos. El idioma impidió que muchos de los pasajeros salvasen sus vidas.
— Millvina, su familia constaba de cuatro personas y se salvaron tres. ¿Como ocurrió?.
— Mis padres eran jóvenes. Eran ingleses. Mi madre era muy guapa y ella, siempre en broma, solía contar que su belleza y su simpatía, le abrió paso al bote salvavidas. Además me llevaba a mí en sus brazos y a mi hermano de la mano.
— Sin embargo su padre…
— Mi padre, como la mayoría de los hombres, cedieron su puesto en los botes salvavidas para que los ocupasen las mujeres y los niños. Murió como un valiente, como la gran mayoría de las personas que perdieron la vida en el Titanic. Siempre nos hemos sentido muy orgullosos de mi padre.
— Le contó algo su madre sobre la historia de los músicos?.
— Si. Todos los supervivientes coincidieron en manifestar que los músicos de la orquesta del Titanic se comportaron como unos auténticos héroes. Podrían haberse salvado todos, porque como miembros de la tripulación del Titanic podrían haber ocupado el lugar de un marinero en cualquiera de los botes salvavidas, pero ellos eligieron quedarse en la cubierta del barco y continuar interpretando sus obras favoritas con el fin de hacer menos dramático el final que les esperaba a todos.
–Que hay de cierto en que la última pieza que tocaron antes de hundirse el barco fuese la canción religiosa “Cerca de ti Señor”?.
— En relación a esto hay diferentes versiones. Unos supervivientes dijeron que la última pieza que escucharon fue un vals, otros que una polca, la mayoría, efectivamente, dijeron que era la canción religiosa “Cerca de ti Señor”, aunque muchos declararon que el alboroto era tal, que desde los botes, era imposible escuchar nada. Seguramente eso fue lo que ocurrió.
— Mientras esperaban la llegada del Carphatia, a bordo de los botes salvavidas cundió el pánico?.
— No. Las personas que estábamos en los botes salvavidas habíamos perdido, casi todas, a algún miembro de la familia. La gente estaba agotada, rendida, sin apenas ganas de vivir, sin ilusión. No había lugar para el pánico.
— Como fue la llegada a Nueva York a bordo del Carphatia?.
— Mi madre fue muy asediada por los fotógrafos y periodistas. Llevaba en sus brazos a la persona más joven del Titanic, además de otro hijo y éramos pasajeros de tercera, por lo que nos hicieron muchísimas fotografías. Aquí tiene una de ellas. La guardo como un tesoro.
— Y el viaje de regreso desde Nueva York a Inglaterra?
— Fue a bordo del buque Adriatic. Allí también mi madre fue la atracción, todos los pasajeros querían tenerme a mí en sus brazos y hacerse fotografías. Mire lo que escribieron en un periódico de la época.
Busca en una carpeta, llena, repleta de recortes de periódicos de la época y me muestra una página del Daily Mirror, del día 12 de mayo de 1912. Este es el texto:
“Ella era la mascota del buque durante el viaje, y era tanta la rivalidad entre las mujeres para acunar en sus brazos a este adorable mito de humanidad, que uno de los oficiales decretó que los pasajeros de primera y segunda clase podían sostenerla durante turnos de no más de diez minutos”.
— Cuando regresaron de Nueva York se quedaron a vivir aquí en Southampton?.
— Si. A mi madre le gustó esta ciudad. Sin embargo mi hermano y yo fuimos educados con la ayuda de varias fundaciones. Estudiamos en el Greggs School. Después me ofrecieron trabajar para el Gobierno británico dibujando mapas. Más tarde presté mis servicios en una empresa de ingeniería hasta que me jubilé. Y aquí estoy en éste día, hablando con un periodista español, sin soltarle la mano y mirándole a los ojos.
— Ya sé que quiere terminar, que puede estar cansada, pero permítame una última pregunta. Usted ha estado en todos los puertos donde recaló el Titanic, pero ¿visitó alguna vez los astilleros irlandeses donde se construyó?.
— Si. En el año 1996 visité Irlanda del Norte y estuve en Belfast. Fue una visita muy emocionante. Incluso llegue a hablar con algunos familiares de personas que trabajaron en la construcción del Titanic.
No sé como terminar la charla ni como despedirme de Millvina por lo que, después de besarnos, le recuerdo nuestra próxima cita. Será el día 2 de febrero del 2007, entre una tarta con 95 velas y una botella de vino dulce español…
Me alejo de su casa con una sensación agridulce. Triste por haber terminado mi visita pero satisfecho de haber pasado una agradable velada junto a una espléndida dama. Cuando al despedirme, recibí el beso de esta mujer, sentí en mi rostro la suavidad de la cara helada de un bebé a bordo de un bote salvavidas y la calidez guardada entre las arrugas del mismo rostro después de 94 años. El beso de un mito. Gracias Millvina.
Millvina Dean (Elizabeth Gladys Dean) - Fecha de fallecimiento: 31 de mayo de 2009 (97 años) - Causa del fallecimiento: Neumonía.
ESCAFANDRA/Jesús Ferreiro
UMT rechaza que la Armada vete el acceso a los cursos de buceo con más de 33 años
La asociación advierte de que los marineros mayores de 33 años quedan excluidos pese a cumplir los mismos requisitos físicos y médicos.
La
Unión de Militares de Tropa (UMT)
ha denunciado públicamente lo
que considera una discriminación
por edad en la Armada española
en el acceso a cursos de
formación de buceo. La
asociación asegura que numerosos
militares de la escala de Tropa
y Marinería han trasladado sus
quejas por una limitación que
consideran arbitraria y que, a
su juicio, vulnera derechos
básicos.
El origen de la polémica se
encuentra en la convocatoria del
curso de Buceador Elemental y
Nadador de Salvamento (BEN), que
fija un límite de 33 años
exclusivamente para el personal
de la Armada. Esta restricción
no se aplica a militares del
Ejército de Tierra, del Ejército
del Aire y del Espacio o de la
Unidad Militar de Emergencias (UME),
que pueden acceder sin límite de
edad.
La UMT considera que esta diferencia de trato carece de justificación operativa y supone un agravio evidente. Según denuncia, se da la paradoja de que un marinero de 34 años es considerado no apto por edad, mientras que un militar de otro ejército con esa misma edad puede realizar el mismo curso en el mismo centro de formación.
La asociación recuerda además que ya existe un precedente judicial en la Audiencia Nacional que cuestiona este tipo de limitaciones. En ese caso, los tribunales fallaron contra los límites de edad en procesos de formación y selección, por considerarlos discriminatorios, lo que refuerza la posición de la UMT en este nuevo conflicto.
Desde la Armada, la medida se
justifica en base a criterios
recogidos en la Instrucción
48/2021 del AJEMA, alegando
razones de adaptación
fisiológica y planificación de
carrera. Sin embargo, la UMT
subraya que el currículo oficial
del curso no establece ningún
límite de edad y fija como
únicos requisitos la superación
de pruebas físicas, médicas y
técnicas.
Ante esta situación, la
asociación ha anunciado que ya
está asesorando a los militares
afectados para emprender
acciones legales. No descarta
acudir de nuevo a los tribunales
para frenar una medida que,
según denuncia, limita la
progresión profesional de la
tropa y vulnera principios
recogidos en la legislación
vigente
ESCAFANDRA/libertadigital
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El megaproyecto de China para llevar a millonarios a 1.000 metros de profundidad
La iniciativa plantea experiencias submarinas de lujo dirigidas a un público con alto poder adquisitivo.
David
Cuéllar | Un proyecto
liderado por China pretende
llevar a multimillonarios a una
zona entre 1.000 y 4.000 metros
de profundidad, donde ya no
llega la luz solar. El Centro de
Investigación Científica de
China Ship, con sede en Wuxi, ha
finalizado el diseño de un
sumergible turístico capaz de
alcanzar los 1.000 metros.
Este mercado siempre ha sido
muy específico y ha estado
dominado por empresas como
Triton Submarines o U-Boat Worx,
cuyo objetivo es ofrecer una
experiencia única: observar el
fondo marino desde un habitáculo
presurizado.
El calendario previsto contempla
tener el prototipo listo a
finales de 2026 y su puesta en
servicio comercial en 2030, con
una capacidad de 4 pasajeros por
inmersión. Como es lógico,
estará orientado a personas con
una gran capacidad económica.
En cuanto a los precios, se estima que un buceo a unos 20 metros puede costar alrededor de 140 euros, mientras que expediciones más profundas, de hasta 1.000 metros, podrían alcanzar miles de euros. Con este proyecto, China apunta al mercado turístico ultra-premium.
La iniciativa se basa en una premisa clara: existe un gran número de personas con alto poder adquisitivo dispuestas a pagar por experiencias exclusivas. Se estima que hay más de 575.000 personas con grandes fortunas, y este grupo sigue creciendo. Estas personas buscan actividades únicas, como yates de lujo o viajes espaciales, y ahora también el buceo en las zonas más profundas del océano.
Varios desafíos
Sin embargo, descender a estas profundidades implica varios desafíos. La presión aumenta hasta 100 veces respecto a la superficie, la temperatura se mantiene en torno a los 4 grados, no hay luz natural y el entorno es altamente corrosivo e inestable.
Uno de los principales retos ha sido desarrollar una carcasa sólida con una superficie transparente que resista esa presión y permita una buena visibilidad. Aun así, los ingenieros chinos aseguran haber encontrado una solución mediante una estructura transparente con visión panorámica de 360 grados.
Entre los precedentes chinos se encuentran el Jiaolong, capaz de bucear a más de 7.000 metros, y el Deep Sea Warrior, utilizado para la investigación oceanográfica.
ESCAFANDRA/as
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Hallan 34 pecios y más de 150 yacimientos desconocidos bajo las aguas de la Bahía de Algeciras
Un equipo de la Universidad de Cádiz destapa 25 siglos de historia sumergida en el estrecho de Gibraltar: desde un barco púnico del siglo V a.C. hasta navíos hundidos en las batallas por el control de la Roca. Casi la mitad del patrimonio localizado necesita protección urgente
Hasta
2019, de los 125 yacimientos
arqueológicos catalogados en el
entorno de la bahía de
Algeciras, solo cuatro estaban
bajo el agua. Y de esos cuatro,
apenas uno era un naufragio: el
pecio de la Ballenera, un barco
del siglo XVII con cerámica
italiana a bordo. El resto del
fondo de la bahía -uno de los
enclaves marítimos más
transitados del planeta desde la
Antigüedad- era, para la
arqueología, un mapa en blanco.
Nadie lo había estudiado de
forma sistemática desde mediados
de los años ochenta del siglo
pasado.
Ya no lo es. El Proyecto Herakles, liderado entre mayo de 2020 y marzo de 2023 por los investigadores Felipe Cerezo Andreo y Alicia Arévalo González desde la Universidad de Cádiz, ha identificado 151 nuevos yacimientos arqueológicos subacuáticos y ha documentado en detalle 34 pecios que abarcan del siglo V a.C. al XX. Los resultados, recién publicados en las actas del I Congreso Iberoamericano de Arqueología Náutica y Subacuática (Editorial UCA, 2025), dibujan por primera vez la historia sumergida de un lugar que durante milenios ha sido puerta entre el Mediterráneo y el Atlántico, entre Europa y África.
Lo más llamativo: la inmensa mayoría de estos hallazgos estaban a menos de diez metros de profundidad. Algunos, a un tiro de piedra de la playa. En la primera campaña de buceo, en solo tres semanas, aparecieron 17 yacimientos nuevos. En los meses siguientes, buceando desde la orilla sin necesidad de embarcación de apoyo y a profundidades de entre cuatro y ocho metros, el equipo localizó más de 80 sitios arqueológicos expuestos sobre el lecho marino. La abundancia de restos fue tal que los investigadores tuvieron que adoptar sobre la marcha una estrategia selectiva: documentar lo máximo posible en el mínimo tiempo y con el menor impacto sobre los restos.
Para cuando el proyecto cerró su fase de campo en marzo de 2023, el recuento ascendía a 151 yacimientos: 124 clasificados como pecios, 7 fondeaderos históricos y 20 objetos aislados -anclas, fragmentos cerámicos, elementos de aparejo y otras evidencias de actividad náutica-. De todos ellos, 34 pecios fueron documentados con técnicas de detalle: fotogrametría submarina, vídeos 360°, modelado tridimensional y planimetrías digitales. Solo en uno de los 151 yacimientos se consideró necesario excavar.
La bahía de Algeciras no es un rincón olvidado ni un enclave menor. Es la sede de uno de los puertos con mayor tráfico de contenedores de todo el Mediterráneo, vecina de Gibraltar y escenario de siglos de conflictos navales por el control de una de las vías marítimas más importantes del mundo. En sus márgenes se levantaron ciudades antiguas como Carteia o Iulia Traducta. Durante la Edad Media fue frontera y punto de entrada a la Península Ibérica. En la época moderna, campo de batalla permanente entre las potencias europeas que se disputaban el dominio del Estrecho. Numerosos estudios han puesto de relieve la importancia de este entorno centrándose en la arqueología terrestre, pero el patrimonio que yacía bajo sus aguas había sido sistemáticamente ignorado. El Proyecto Herakles parte de una premisa que parece obvia pero que nadie había llevado a la práctica: no es posible construir la historia de Algeciras sin mirar lo que hay debajo de su mar.
Del siglo V a.C. al XX: lo que cuentan los pecios
Los naufragios hallados componen un catálogo que recorre prácticamente toda la historia de la navegación en el Estrecho, desde la Antigüedad púnica hasta la era contemporánea. El 24% de los 151 yacimientos identificados ha sido estudiado y documentado con suficiente detalle como para conocer su periodo de construcción o uso, su tipología y su estado de conservación. El resto está a la espera de futuras campañas.
El pecio más antiguo es el Timoncillo I, datado en el siglo V antes de Cristo, en pleno periodo púnico. Junto a él, otros seis yacimientos de la misma época confirman que la bahía fue un espacio de tránsito naval activo mucho antes de la llegada de Roma. Son testimonios de una navegación fenicio-púnica de la que hasta ahora se tenían indicios indirectos a través de la arqueología terrestre y las fuentes escritas, pero que carecía de evidencias materiales directas en el fondo de la bahía.
Del periodo romano se han identificado 23 yacimientos, el grupo cronológico más numeroso. Varios de ellos se concentran en los alrededores de la antigua Carteia, la colonia romana que se levantó en la desembocadura del río Guadarranque y que fue uno de los puertos más importantes de la Bética. La zona entre esa desembocadura y Puente Mayorga ha resultado ser un fondeadero en uso continuo desde al menos el siglo IV a.C. hasta la actualidad: más de 2.400 años de actividad ininterrumpida. Las prospecciones realizadas con GPS diferencial permitieron georreferenciar con precisión una gran cantidad de material arqueológico disperso sobre el lecho marino -cerámicas, anclas, restos de cargamentos- cuya variedad cronológica dibuja una secuencia de uso prácticamente sin interrupciones. Es uno de los fondeaderos con mayor recorrido histórico de toda la bahía y, probablemente, de todo el litoral gaditano. También se han confirmado dos pecios tardorromanos, entre ellos El Anclote, que ha sido objeto de un artículo monográfico publicado en el mismo volumen de actas. Estos hallazgos llenan un vacío cronológico importante: la transición entre la Antigüedad tardía y la Alta Edad Media es uno de los periodos peor representados en la arqueología subacuática del sur de la Península.
Cuatro pecios corresponden al periodo medieval. Entre ellos destaca un hallazgo de especial valor: un posible pecio de cronología meriní localizado en la zona de El Rinconcillo. Los meriníes -la dinastía beréber que gobernó el Magreb entre los siglos XIII y XV- utilizaron el Estrecho como puerta de entrada a al-Ándalus en sus intervenciones militares y comerciales. La presencia de un pecio de este periodo en la bahía de Algeciras tiene coherencia histórica plena, pero desde el punto de vista arqueológico es extraordinaria: apenas existen restos conocidos de embarcaciones meriníes en ningún fondo marino. Su estudio detallado, que los investigadores sitúan entre las prioridades para futuros proyectos, podría arrojar luz sobre un capítulo prácticamente desconocido de la historia de la construcción naval y del tráfico marítimo en el Mediterráneo occidental medieval.
El grupo más numeroso de pecios por periodo es el de época moderna: 24 embarcaciones naufragadas entre los siglos XVI y XVIII, de diversas nacionalidades y tipologías. Muchas están vinculadas, directa o indirectamente, a los conflictos por el control del Estrecho y de Gibraltar. La toma británica del Peñón en 1704, los sucesivos intentos españoles de recuperarlo -incluido el Gran Asedio de 1779-1783-, las batallas navales entre potencias europeas y el incesante tráfico de contrabando que se desarrolló durante siglos en estas aguas dejaron un reguero de naufragios que los archivos históricos documentan con profusión, pero que hasta ahora prácticamente no se habían localizado bajo el agua. El Rinconcillo VIII y Puente Mayorga II, ambos del siglo XVII, y Arroyo de los Patos II, del XVIII, son algunos de los pecios más significativos de este periodo.
Pero el hallazgo que los propios investigadores califican de excepcional es el pecio Puente Mayorga IV, una lancha cañonera de finales del siglo XVIII conservada a muy poca profundidad. Fue el único yacimiento del proyecto en el que se empleó metodología intrusiva -es decir, excavación arqueológica en sentido estricto-, y hay buenas razones para ello. Las lanchas cañoneras fueron embarcaciones ligeras, de bajo calado, diseñadas para operar en aguas costeras portando una o dos piezas de artillería de gran calibre. España las utilizó intensamente durante los asedios a Gibraltar y en otras operaciones navales del XVIII. Sin embargo, a pesar de su importancia táctica e histórica, son embarcaciones de las que apenas se conservan restos arqueológicos en todo el mundo. Puente Mayorga IV es, por tanto, un hallazgo de relevancia que trasciende lo local.
El equipo realizó una
excavación sistemática completa
del pecio: dibujo manual a
escala de toda la estructura
naval, documentación
fotogramétrica, modelado 3D y
toma de muestras de madera para
identificación anatómica y
estudios dendroarqueológicos
-una técnica que permite datar
la madera mediante el análisis
de los anillos de crecimiento y,
en algunos casos, determinar la
procedencia geográfica del
material con el que se construyó
la embarcación-. Todo el proceso
fue grabado en vídeos 360°
pensados tanto para la
investigación como para la
difusión pública. Los resultados
preliminares apuntan a una
embarcación de construcción
española de finales del XVIII o
principios del XIX, lo que la
situaría en el contexto de las
operaciones navales del periodo
comprendido entre los últimos
asedios a Gibraltar y las
guerras napoleónicas.
Lo que dicen los archivos: 2.000
naufragios y un archivo perdido
El trabajo de campo se complementó con una investigación documental que, por sí sola, constituye una aportación considerable al conocimiento de la historia marítima del Estrecho. El equipo construyó varias bases de datos interrelacionadas que reúnen información procedente de archivos, museos, fotografías históricas y cartografía antigua.
La más voluminosa es la de naufragios: más de 2.000 accidentes navales registrados en la zona de Algeciras entre finales del siglo XVIII y la Segunda Guerra Mundial. Un dato que desmiente la imagen exclusivamente bélica que suele proyectarse sobre el Estrecho: el 81% de esos naufragios correspondía a embarcaciones mercantes, no militares. La bahía funcionó, ante todo, como un espacio comercial donde confluían rutas de cabotaje, travesías atlánticas y tráfico entre las dos orillas del Mediterráneo. Por banderas, el 36% de los naufragios eran británicos -lo que resulta coherente con la presencia naval de la potencia en Gibraltar-, el 25% españoles y un 8% estadounidenses.
Hay, sin embargo, una laguna documental notable. Los siglos XVI y XVII apenas cuentan con registros de naufragios en la zona, un vacío que los investigadores atribuyen a la pérdida del Archivo de Gibraltar tras la toma británica de 1704. Es una ausencia que condiciona la lectura histórica de la bahía: justamente los siglos en los que vivió algunas de sus transformaciones más intensas son los que peor documentados están.
El equipo también catalogó 128 piezas de cartografía histórica -38 cartas náuticas, 66 planos y una serie de dibujos y perfiles de costa- El 88% son del siglo XVIII, anteriores a las grandes transformaciones industriales de la bahía y a los dragados modernos, lo que las convierte en documentos de enorme valor para reconstruir cómo era la costa antes de que la industria portuaria la remodelase. Algunos de estos planos han sido georreferenciados mediante sistemas de información geográfica para superponer la línea de costa histórica con la actual y medir el alcance de las alteraciones.
La base de datos de fotografía histórica reúne más de 280 registros: imágenes aéreas, fotografías de espacios portuarios durante el periodo industrial, documentación de obras de dragado. Un recurso especialmente valioso resultó ser el archivo fotográfico subacuático de los años setenta y ochenta del siglo XX, cedido por Félix Rodríguez Lloret, pionero de la exploración submarina y de la protección del patrimonio cultural subacuático de la bahía. Las imágenes de Rodríguez Lloret mostraban anclas, ánforas y varios sitios arqueológicos que nadie había vuelto a visitar en décadas. Su digitalización permitió al equipo de Herakles relocalizar yacimientos cuya ubicación exacta se había perdido y, de paso, documentar el cambio que ha sufrido el medio marino por la actividad industrial, incluida la devastadora expansión del alga invasora Rugulopteryx okamurae, que está transformando los fondos de la bahía.
Por último, el equipo revisó los informes de las 97 intervenciones arqueológicas subacuáticas realizadas previamente en la bahía. El análisis de estos documentos -cuyo acceso, pese a ser documentación pública, presentó considerables dificultades burocráticas- resulta revelador. Del total de intervenciones, el 52% fueron negativas: no encontraron nada. Las que sí dieron resultados (48%) procedían mayoritariamente del seguimiento de dragados portuarios (42%): es decir, fueron hallazgos accidentales durante obras, no fruto de investigaciones planificadas. Las prospecciones geofísicas solo aportaron el 19% de los hallazgos positivos y los sondeos arqueológicos el 15%. El registro de 58 obras portuarias documentadas por el proyecto, con su planimetría asociada integrada en un SIG, ha permitido superponer las áreas dragadas con los informes de intervención, y la conclusión es inquietante: en zonas como el antiguo frente marítimo de Algeciras o los entornos de Isla Verde -hoy ocupados por instalaciones portuarias ganadas al mar-, la ausencia de hallazgos sugiere que los restos fueron destruidos antes de que nadie los documentase.
Un patrimonio que se desentierra solo y que nadie protege
Que prácticamente todos los hallazgos del Proyecto Herakles estén a menos de diez metros de profundidad no es casual. Los investigadores lo explican como un síntoma de un problema mayor: las obras portuarias y el cambio climático están alterando las dinámicas de transporte de sedimentos en la bahía, dejando al descubierto restos que llevaban siglos enterrados bajo el fondo marino y protegidos por él.
Algeciras alberga uno de los puertos con mayor volumen de tráfico del Mediterráneo. Décadas de dragados, rellenos y construcción de infraestructuras han transformado radicalmente la bahía. El río Guadarranque, cuya desembocadura era el corazón de la antigua Carteia, ha visto alterado su cauce y su dinámica sedimentaria. Zonas costeras enteras han desaparecido bajo explanadas portuarias. Y el resultado de todas esas intervenciones es que pecios y materiales arqueológicos que habían permanecido estables durante siglos, protegidos por capas de arena y fango, están quedando expuestos a la acción del agua, la erosión biológica y los impactos mecánicos. Es lo que explica que tantos restos aparecieran en aguas tan someras y tan cerca de la playa: no es que los barcos naufragaran ahí, sino que el sedimento que los cubría ha desaparecido.
Si bien es cierto que la bahía cuenta con la figura de protección de Servidumbre Arqueológica -que en teoría protege el patrimonio que potencialmente exista bajo sus aguas-, en la práctica, advierten los investigadores, el deterioro es notable. El patrimonio subacuático está sometido a riesgos de alto impacto: la actividad portuaria (dragados y fondeos), la industrial (obras de infraestructura), la turística (degradación y expolio por desconocimiento), el desarrollo urbanístico y los cambios que estas acciones provocan en el medio marino.
El diagnóstico es preocupante. Según el estudio, el 56% del patrimonio documentado se encuentra en buen estado de conservación, pero el 44% restante necesita atención inmediata: estudio, protección y, en algunos casos, intervención urgente. Y eso contando solo con lo que se ha podido examinar, que es apenas el 23% de la superficie de la bahía, la franja más cercana a la costa.
Las zonas profundas -el 77%
restante- permanecen sin
explorar y están sometidas a
otra amenaza que los
investigadores señalan con
especial preocupación: la
actividad de fondeo de los
grandes cargueros y buques que
llegan a Algeciras y Gibraltar.
Estos barcos fondean a entre 60
y 90 metros de profundidad con
pesadas cadenas y anclas de más
de veinte toneladas que
arrastran por el fondo en cada
maniobra de fondeo y leva. Si
existen restos arqueológicos en
esas profundidades -y la lógica
histórica y la base de datos de
más de 2.000 naufragios sugieren
que los hay-, el impacto de esa
actividad puede ser
irreversible. Es un patrimonio
que podría estar destruyéndose
sin que nadie lo sepa.
Ante esta situación, el Proyecto
Herakles ha puesto los datos
recopilados en conocimiento de
las instituciones con
competencias sobre este
patrimonio: el Centro de
Arqueología Subacuática del
Instituto Andaluz del Patrimonio
Histórico, la Autoridad
Portuaria de la Bahía de
Algeciras, Capitanía Marítima,
la Mancomunidad de Municipios
del Campo de Gibraltar, el
Ayuntamiento de Algeciras, la
Guardia Civil y la Armada. Los
investigadores esperan que la
información generada por el
proyecto sirva para elaborar
capas de riesgo que indiquen el
grado de urgencia en la
intervención sobre cada
yacimiento y permitan diseñar
estrategias eficaces de gestión
y protección.
Un nuevo proyecto, denominado Port-SUB y centrado en la gestión inteligente del patrimonio cultural subacuático en espacios portuarios de Andalucía, ha nacido directamente de las amenazas identificadas durante Herakles. Se ha presentado a la convocatoria de ayudas del Plan Complementario de Ciencias Marinas, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
Paralelamente, el equipo ha diseñado un proyecto piloto pionero en Andalucía para crear un yacimiento arqueológico visitable en la zona de Getares, como punto de partida para un futuro parque arqueológico subacuático. La idea es convertir parte de ese patrimonio sumergido en un recurso turístico sostenible, involucrando a las empresas de buceo recreativo de la zona y a los agentes locales. Las actividades de divulgación realizadas durante Herakles han incluido experiencias de «buceo en seco» con modelos virtuales y vídeos inmersivos, y la publicación de modelos 3D de piezas arqueológicas reales en plataformas abiertas como Sketchfab, donde cualquier persona puede explorar virtualmente los restos documentados en el fondo de la bahía.
El Proyecto Herakles ha servido también como espacio formativo: alumnos del Máster en Arqueología Náutica y Subacuática de la Universidad de Cádiz han realizado sus prácticas en las campañas, y varios trabajos fin de máster y tesis doctorales se han desarrollado al amparo de la investigación.
Los investigadores reconocen que lo hecho hasta ahora es solo el principio. Queda por analizar en detalle cada uno de los 151 yacimientos identificados y abordar las zonas profundas de la bahía, que constituyen la mayor parte de su extensión. Entre los pecios que consideran prioritarios para futuros estudios mediante sondeos arqueológicos citan el Timoncillo I (siglo V a.C.), el Guadarranque III (siglo I a.C.), el pecio meriní de El Rinconcillo, el Rinconcillo VIII (XVII), Arroyo de los Patos II (XVIII), Puente Mayorga II (XVII) y Puente Mayorga IV (XVIII-XIX). Su análisis detallado podría aportar información inédita sobre el comercio, el tráfico marítimo y la tecnología naval de periodos de los que el conocimiento arqueológico es todavía muy escaso.
Pero el mensaje de fondo del estudio trasciende la lista de hallazgos. Construir la historia de Algeciras sin tener en cuenta lo que hay bajo sus aguas es, concluyen, imposible. No se puede entender el papel que el mar ha jugado en el desarrollo de esta zona sin conocer en profundidad su costa y su evolución, la articulación de la navegación y su patrimonio sumergido. Los restos dispersos por el fondo de la bahía -no solo los pecios excepcionales, sino también los fragmentos más modestos- cuentan historias de peligros para la navegación, lugares seguros, zonas de tránsito, espacios de fondeo y vida cotidiana a bordo. Son las huellas de las personas que han navegado a orillas del Estrecho durante veinticinco siglos. Y si no se documenta y protege lo que queda, se perderá para siempre.
«El mar está lleno de historias, historias de personas que se movieron en barcos de los cuales algunos naufragaron», escriben los autores. «Estudiar, proteger e interpretar estos sitios es responsabilidad de los arqueólogos subacuáticos y de colegas de otros campos en un esfuerzo interdisciplinario. Darlos a conocer a la ciudadanía es responsabilidad de todos».
ESCAFANDRA/elestrechodigital
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Nuevos Patronos de Honor de la Fundación Titanic
El Almirante Fernando del Pozo, el chef Ferran Adriá, el director general de la Marina Mercante Rafael Rodríguez Valero y el doctor en Ciencias Geológicas Luís Alcalá, nuevos Patronos de Honor de la Fundación Titanic.
Cada
día 10 de abril, a las 12:00,
día y hora en que el Titanic
zarpó, en su primera singladura,
del puerto británico de
Southampton, hace 114 años, la
Fundación Titanic da a conocer
los nombres de los nuevos
Patronos de Honor, que pasan a
formar parte de la prestigiosa
relación de personalidades
internacionales que ya forman
parte del Patronato,
S.M. La Reina de Inglaterra e Irlanda del Norte: Elisabeth II; Presidente de la República Francesa: François Hollande; Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica: Barack Obama; Clive Palmer, presidente de Blue Star Line (TITANIC II); Vicente Zaragüeta, presidente del Aquarium de San Sebastián y decano ejemplar de los Aquarium de Europa; Princesa Elettra Marconi, hija de Guglielmo Marconi; Ernesto Páramo, creador del Parque de las Ciencias de Granada; Enrique López Veiga, Conselleiro do Mar de la Xunta de Galicia; José López Cortés, presidente de Bathco; Luís del Olmo, periodista radiofónico español y Rafael Nadal, tenista, número 1 del mundo, que fueron nombrados en años anteriores.
Los nombramientos de Patronos de Honor se corresponden con homenajes a distintos tripulantes, o pasajeros del Titanic.
El nombramiento del Almirante Fernando del Pozo, primer español en ocupar la responsabilidad de director del Estado Mayor Internacional de la OTAN, es en homenaje al capitán del Titanic, Edward John Smith.
El Chef Ferran Adriá, tres estrellas Michelin y nombrado, en cinco ocasiones, como el mejor chef del mundo, rinde homenaje al “dios” de la cocina mundial, el chef francés Auguste Escoffier, autor de los menús que se sirvieron a bordo del Titanic.
En homenaje al primer oficial del Titanic, Willians Murdoch, uno de los héroes de la tragedia, ha sido nombrado Patrono de Honor Rafael Rodríguez Valero, ex director general de la Marina Mercante y expresidente de la autoridad portuaria de Ceuta.
Y como homenaje a la cultura, en la persona pasajero del Titanic Benjamín Guggenheim, ha sido nombrado Patrono de Honor, Luís Alcalá, doctor en Ciencias Geológicas, investigador del Institute of Evolution in África y responsable de la instalación del Pabellón del Titanic en el Parque de las Ciencias de Andalucía, del que fue director gerente.
La entrega de los títulos a los nuevos Patronos de Honor la realizarán, como es costumbre, los últimos Patronos nombrados que, en este caso, son el tenista Rafael Nadal y el periodista Luís del Olmo.
ESCAFANDRA/np
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¿Por qué las orcas abandonan el estrecho de Gibraltar y se adelantan en masa a Galicia?
El cambio de ruta de estos cetáceos desconcierta a científicos y autoridades mientras aumentan los incidentes en el norte y caen en el sur
Las
orcas han cambiado su calendario
y también su mapa. Lo que hasta
hace poco era un paso breve y
previsible por el Atlántico
norte se ha convertido en un
movimiento adelantado y más
intenso hacia las costas
gallegas, dejando al estrecho de
Gibraltar con una actividad
inusualmente baja.
Durante años, estos cetáceos siguieron un patrón casi inmutable. Llegaban al estrecho en primavera, atraídas por la entrada del atún rojo, y desde allí iniciaban una migración hacia el Cantábrico, en dirección al Golfo de Vizcaya, donde pasaban el invierno. En ese tránsito, su paso por Galicia era breve, casi fugaz.
El cambio en el comportamiento del atún podría estar detrás del giro inesperado de las orcas
Ahí es donde entra en juego su presa principal. Tras reproducirse en el Mediterráneo, los atunes abandonan estas aguas cálidas y cruzan el Estrecho hacia el Atlántico, emprendiendo un viaje hacia el norte para alimentarse en aguas más frías. Este desplazamiento de vuelta suele ocurrir a finales de verano o principios de otoño. Siguen la costa ibérica hacia el norte, aprovechando las corrientes marinas para alimentarse de sardinas, boquerones y otros peces pequeños, lo que les lleva a las ricas aguas de Galicia. Ese calendario ha marcado históricamente los movimientos de las orcas, que simplemente seguían a su alimento.
Sin embargo, 2026 ha roto ese guion. Las orcas han llegado antes de lo esperado a Galicia, apenas comenzada la primavera. Este adelanto ha sorprendido tanto a científicos como a navegantes, que ya notan el cambio en el mar.
Los investigadores no descartan que este giro tenga que ver con una alteración en el comportamiento del propio atún. El atún rojo del Atlántico modificará su distribución a lo largo del siglo XXI como consecuencia directa del cambio climático, según concluye un reciente estudio internacional publicado en la revista Fish and Fisheries. La investigación, titulada Navigating Future Waters: The Resilience of the Atlantic Bluefin Tuna Under Climate Change, proyecta que el aumento de la temperatura del océano empujará a la especie hacia latitudes más septentrionales en busca de aguas más frías y productivas.
El desplazamiento implicará
una pérdida de hábitat en
regiones templadas y una
ganancia de condiciones
favorables en zonas como el
norte de Europa, Groenlandia o
el Atlántico nororiental. Las
dos principales áreas de
reproducción del atún rojo -el
mar Mediterráneo y el golfo de
México- podrían verse gravemente
afectadas.
Menos incidentes en el
sur, más en el norte
El desplazamiento también se refleja en las cifras. Las llamadas “interacciones” entre orcas y embarcaciones han caído con fuerza en el sur, especialmente en el entorno del Estrecho, donde han pasado de 90 en 2023 a solo 18 en 2025.
En paralelo, el fenómeno se traslada al norte. En aguas de Galicia y Cantabria, los incidentes han aumentado, pasando de 17 a 27 en ese mismo periodo. En total, el número global ha descendido cerca de un 60% en dos años, pero el foco geográfico ha cambiado.
Desde 2020, estos encuentros -que incluyen persecuciones y golpes a embarcaciones- han generado preocupación. Algunos episodios han terminado con timones destrozados o incluso barcos hundidos, obligando a intervenir a Salvamento Marítimo.
Las orcas no cambian de ruta por capricho siguen a su alimento
El origen de este comportamiento sigue sin estar del todo claro. Un grupo de expertos de España y Portugal concluyó en 2024 que podría tratarse de una especie de “moda” entre las orcas, un comportamiento aprendido y replicado dentro de sus grupos familiares, favorecido por la abundancia de alimento.
Estos animales se desplazan
en unidades familiares,
mezclando adultos y crías, lo
que facilita la transmisión de
conductas. Ese aprendizaje
social podría explicar por qué
ciertos comportamientos se
intensifican en determinadas
zonas y momentos.
Galicia, nuevo punto
caliente
Con la temporada de avistamientos arrancando en abril, Galicia vuelve a situarse en el centro del fenómeno. El Ministerio para la Transición Ecológica ha identificado áreas de alto riesgo de interacción, especialmente en la ría de Arousa, Fisterra y la Costa da Morte.
En estos puntos, donde la presencia de orcas es cada vez más frecuente, se recomienda extremar la precaución hasta octubre. Las autoridades aconsejan reducir la navegación en las zonas más sensibles y optar por rutas próximas a la costa dentro de los márgenes de seguridad.
El objetivo es claro: anticiparse a un comportamiento que, aunque fascinante, sigue siendo imprevisible.
ESCAFANDRA/europasur
Profundidades de los océanos permanecen desconocidas, mientras seguimos explorando el espacio exterior
Más de mil veces la presión del nivel del mar y oscuridad total; explorar los océanos es más difícil que viajar al espacio, pero de ello depende la supervivencia climática
Amparo
Castañeda | Hemos
fotografiado galaxias a millones
de años luz de distancia. Hemos
enviado sondas más allá del
sistema solar y puesto a más de
600 personas en órbita. Sin
embargo, en pleno siglo XXI,
seguimos sin conocer la mayor
parte de nuestro propio planeta,
como los océanos.
Más del 80% del océano permanece inexplorado. Y cuando se trata de sus zonas más profundas, el nivel de desconocimiento es aún más extremo: se estima que solamente hemos estudiado menos del 0.001%.
La comparación con la exploración espacial es reveladora. Mientras la humanidad ha invertido décadas y miles de millones de dólares en entender lo que ocurre fuera de la Tierra, el mundo que se encuentra bajo la superficie marina ha quedado, en gran medida, relegado.
Explorar el océano profundo es mucho más complejo que viajar al espacio por la hostilidad del mar
En el vacío espacial, el principal desafío es la ausencia de presión. En el océano ocurre lo contrario. A casi 11,000 metros de profundidad, en puntos como el Abismo Challenger dentro de la Fosa de las Marianas, la presión supera más de mil veces la que experimentamos a nivel del mar. Es una fuerza capaz de colapsar estructuras en cuestión de instantes. Cualquier vehículo que descienda a esas profundidades debe resistir condiciones extremas, donde un fallo mínimo implica una implosión inmediata.
A esto se suma la oscuridad
total. La luz solar apenas
penetra unos 200 metros en el
océano. Más allá de ese punto,
el entorno es completamente
negro. A diferencia del espacio,
donde los instrumentos pueden
captar señales a grandes
distancias, en el fondo marino
la visibilidad es prácticamente
nula y la comunicación se vuelve
limitada y poco fiable, ya que
las ondas de radio no se
transmiten eficazmente bajo el
agua.
El entorno, además, es dinámico
e impredecible. Corrientes,
variaciones de temperatura,
salinidad y un ecosistema en
gran parte desconocido
convierten cada inmersión en una
operación de alto riesgo.
Incluso los materiales se
degradan: el agua salada es
altamente corrosiva y afecta
equipos, sensores y estructuras.
A pesar de estas dificultades, ha habido incursiones puntuales. Menos de 30 personas han descendido hasta el punto más profundo del planeta. Entre ellas, el cineasta y explorador James Cameron, quien en 2012 realizó un descenso en solitario que evidenció tanto el avance tecnológico como las limitaciones actuales de la exploración oceánica.
Pero más allá del desafío técnico ¿por qué sabemos tan poco?
La respuesta es política y económica. La exploración espacial ha estado impulsada por intereses estratégicos: competencia entre potencias, desarrollo tecnológico, comunicaciones satelitales y, más recientemente, la posibilidad de colonizar otros cuerpos celestes. Instituciones como la NASA han canalizado inversiones multimillonarias bajo estos objetivos.
El océano profundo, en cambio, carece de ese mismo impulso geopolítico, a pesar de su relevancia crítica. Y esto representa una paradoja.
Porque lejos de ser un espacio vacío, el fondo marino alberga ecosistemas únicos. Existen formas de vida que no dependen de la luz solar, sino de procesos químicos, en entornos como las ventilas hidrotermales. Organismos capaces de sobrevivir en condiciones extremas han llevado a replantear hipótesis sobre el origen de la vida en la Tierra e incluso sobre la posibilidad de vida en otros planetas.
Además, el océano juega un papel central en la regulación del clima global. Actúa como uno de los mayores sumideros de carbono del planeta y es clave en la distribución de calor a través de corrientes marinas. Su alteración podría tener consecuencias directas en los sistemas climáticos que sostienen la vida tal como la conocemos.
El desconocimiento además de una limitación científica, se vuelve un riesgo.
Paradójicamente, hoy sabemos más sobre la superficie de Marte que sobre vastas regiones de nuestros propios océanos. La humanidad ha mirado hacia el cielo en busca de respuestas, mientras el entorno más cercano sigue siendo, en gran medida, un territorio inexplorado.
La exploración espacial continuará avanzando, impulsada por ambiciones tecnológicas y estratégicas. Pero quizá el mayor vacío de conocimiento no esté a millones de kilómetros de distancia, sino bajo la superficie del planeta que habitamos.
Entenderlo va más allá de la curiosidad, podría significar una cuestión de supervivencia.
ESCAFANDRA/tvazteca
Buceador turco bate el récord de la inmersión más larga en aguas frías
El instructor turco de buceo Mazlum Kibar ha conseguido establecer un nuevo récord mundial Guinness por la inmersión en mar más larga del mundo.
Entró
en el mar Egeo, a 12 °C, junto
con su equipo de apoyo en la
playa de Mimoza, en la ensenada
de Anzac, en la península de
Gallipoli, en Turquía, a las 7
de la mañana y permaneció a una
profundidad de 7 metros durante
36 horas, 9 minutos y 36
segundos antes de emerger la
noche siguiente.
El récord anterior lo ostentaba
Cem Karabay, compatriota de
Kibar, quien permaneció bajo el
agua durante 30 horas y 20
minutos en abril de 2018,
también en Gallipoli (Çanakkale).
Karabay ostenta numerosos
récords de resistencia tanto en
aguas frías como cálidas.
La inmersión de Kibar duró
casi un 20% más que la de
Karabay hace ocho años. Un juez
de los Récords Mundiales
Guinness (GWR) viajó desde
Portugal para supervisar el
nuevo intento y pudo confirmar
el récord y otorgar el
certificado en el lugar.
Kibar, de 32 años y residente en Estambul, dedicó su inmersión récord al aniversario de la victoria naval otomana en Galípoli el 18 de marzo de 1915, y al Día de Conmemoración de los Mártires.
Su intento se produjo tras una inmersión de prueba de 13 horas. Kibar utilizó una máscara de buceo integral, que se quitaba intermitentemente para alimentarse. En lugar de depender de ella para comunicarse durante un periodo tan prolongado, él y sus buceadores de apoyo utilizaron pizarras. Los miembros del equipo también le dieron masajes para ayudarle a mantener la circulación en el agua fría.
Kibar, que empezó a bucear siendo adolescente en 2011, espera emular a Karabay y establecer múltiples récords en diversos entornos, incluyendo no solo en mares frios, sino también piscinas cerradas, lagos y mares cálidos.
“Como equipo de 75 personas, logramos este increíble hito con dedicación y unidad”, dijo tras la inmersión. “Cada momento demostró el poder de la perseverancia y el trabajo en equipo. Sigamos superando los límites juntos”.
ESCAFANDRA/dn
Hallan el buque insignia danés Dannebroge después de 225 años
Arqueólogos marinos han identificado los restos del acorazado danés Dannebroge, perdido durante la batalla de Copenhague en 1801, en aguas cercanas a la capital danesa.
Tras
haber permanecido oculto por más
de dos siglos en las
profundidades del puerto de
Copenhague, arqueólogos marinos
han localizado los restos de un
emblemático buque de guerra
danés que fue hundido por el
almirante Horatio Nelson y la
armada británica. El hallazgo se
produce en un contexto de
urgencia arqueológica, debido al
avance de proyectos urbanísticos
en la zona.
Los especialistas se enfrentan a condiciones extremas, operando entre sedimentos de gran grosor y con una visibilidad prácticamente nula a 15 metros bajo el nivel del mar. Los buzos trabajan en una carrera contra el tiempo para rescatar lo que queda del Dannebroge, una embarcación del siglo XIX, antes de que el sitio sea transformado en una zona de construcción para un nuevo barrio residencial que se levanta frente a la costa de Dinamarca.
El Museo de Barcos Vikingos de Dinamarca, institución que coordina estas complejas excavaciones submarinas iniciadas hace meses, presentó los resultados de sus trabajos el pasado jueves. La fecha coincide simbólicamente con el cumplimiento de los 225 años de la histórica Batalla de Copenhague, ocurrida en 1801.
Respecto a la relevancia de este descubrimiento, Morten Johansen, quien se desempeña como jefe de arqueología marítima de la institución mencionada, destacó el valor histórico del navío:
A pesar de que existen múltiples relatos históricos sobre este enfrentamiento naval escritos por observadores de la época, Johansen señaló que aún persisten incógnitas sobre la experiencia real de los marineros. “En realidad no sabemos cómo era estar a bordo de un barco siendo destrozado por buques de guerra ingleses, y probablemente podamos averiguar parte de esa historia viendo los restos del naufragio”, explicó el experto sobre el potencial de la investigación actual.
Durante la histórica Batalla de Copenhague, la flota británica liderada por Nelson ejecutó un ataque decisivo contra la armada danesa, la cual había establecido un bloqueo defensivo en las inmediaciones del puerto local.
Este violento encuentro naval, que se extendió por varias horas, se saldó con miles de fallecidos y heridos, siendo catalogado como una de las intervenciones militares más significativas de la carrera de Nelson. El objetivo estratégico del ataque era forzar la salida de Dinamarca de una coalición de potencias del norte que incluía a Rusia, Prusia y Suecia.
El destino del buque insignia
En el epicentro del conflicto se hallaba el Dannebroge, el buque insignia de la flota danesa que estaba bajo la dirección del comodoro Olfert Fischer.
Esta embarcación, que contaba con una eslora de 48 metros (157 pies), se convirtió en el blanco primordial de los ataques de Nelson. La artillería británica logró perforar la cubierta superior del navío, y el uso de proyectiles incendiarios terminó por desatar un incendio incontrolable en el barco.
Sobre la brutalidad del combate, Johansen describió un escenario desolador para los tripulantes:
- “Estar a bordo de uno de esos barcos era una pesadilla. Cuando una bala de cañón impacta en un barco, no es la bala en sí lo que causa el mayor daño a la tripulación, sino las astillas de madera que salen volando por todas partes, como si fueran restos de una granada”
El enfrentamiento también es recordado por la anécdota que supuestamente dio origen a la expresión “hacer la vista gorda”. Nelson, quien carecía de visión en su ojo derecho, decidió ignorar deliberadamente las señales de retirada enviadas por un superior, comentando: “Solo tengo un ojo, tengo derecho a estar ciego a veces”.
La batalla concluyó cuando el almirante británico propuso una tregua, que derivó en un cese al fuego acordado con el príncipe heredero Federico de Dinamarca.
Reliquias rescatadas del abismo
Tras el combate, el Dannebroge quedó gravemente dañado y se desplazó hacia el norte hasta que finalmente explotó. Las crónicas de la época aseguran que la detonación generó un estruendo ensordecedor que se sintió en toda la capital danesa.
En las excavaciones actuales, el equipo de arqueólogos ha logrado recuperar diversos objetos de gran valor histórico, entre los que se encuentran:
- Dos cañones de artillería.
- Fragmentos de uniformes e
insignias militares.
- Calzado, botellas y otros
artículos personales.
- Una porción de la mandíbula
inferior de un marinero,
perteneciente probablemente a
uno de los 19 tripulantes que
figuran como desaparecidos tras
el siniestro.
El terreno donde reposan los restos quedará pronto sepultado por la construcción de Lynetteholm, un ambicioso megaproyecto urbano que busca edificar un nuevo distrito en el puerto de Copenhague, con una fecha estimada de finalización para el año 2070.
Las labores de prospección iniciaron a finales de 2023, enfocándose en las coordenadas exactas que coincidían con la ubicación final registrada del buque insignia danés.
Los peritos han confirmado que las dimensiones de los maderos hallados concuerdan con los planos antiguos del navío. Asimismo, pruebas de datación dendrocronológica (análisis de los anillos del árbol) han verificado que la madera corresponde al periodo de construcción de la nave. Sin embargo, el sitio presenta riesgos constantes para los buzos, ya que el lecho marino está plagado de balas de cañón sumergidas en la oscuridad.
Marie Jonsson, arqueóloga marítima y buceadora del proyecto, relató las dificultades sensoriales bajo el agua:
“A veces no se ve nada, y entonces uno tiene que guiarse por el tacto, mirar con los dedos en lugar de con los ojos”
Este evento bélico de 1801, ampliamente documentado en el arte y la literatura, constituye un pilar fundamental de la identidad histórica de Dinamarca.
Con estas investigaciones, los arqueólogos aspiran a ofrecer una nueva perspectiva sobre el suceso que marcó el futuro de la nación escandinava, permitiendo conocer los relatos individuales de quienes combatieron en aquella jornada de hace más de dos siglos.
“Hay botellas, cerámica e incluso cestas. Te permite conectar mejor con la gente a bordo”, concluyó Jonsson sobre la importancia de los hallazgos domésticos encontrados en el naufragio.
ESCAFANDRA/kchcomunicacion
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Coral Gardeners y Sylvia Earle impulsan un nuevo proyecto para proteger los océanos
La legendaria exploradora marina y el colectivo Coral Gardeners se reunieron en Tailandia en el marco de la iniciativa Rolex Perpetual Planet para restaurar uno de los ecosistemas más amenazados del planeta.
Fernando
Gómez | Los océanos cubren
más del 70 % de la superficie de
la Tierra y, sin embargo, siguen
siendo uno de los territorios
más frágiles del planeta. En el
golfo de Tailandia, donde viven
más de 300 especies de coral, el
aumento de la temperatura del
agua y los fenómenos de
blanqueamiento están poniendo en
riesgo ecosistemas enteros y a
las comunidades que dependen de
ellos.
En ese escenario se cruzaron
dos generaciones de defensores
del océano: Sylvia Earle, una de
las exploradoras marinas más
influyentes del mundo y
Testimonial de Rolex desde hace
décadas, y Titouan Bernicot,
fundador de Coral Gardeners, un
colectivo internacional dedicado
a restaurar arrecifes.
Su encuentro en las islas tailandesas de Koh Mak y Koh Kood forma parte de la Iniciativa Rolex Perpetual Planet, un programa que impulsa proyectos científicos y ambientales destinados a proteger los ecosistemas del planeta.
Restaurar los jardines del océano
Coral Gardeners nació en 2017 en la Polinesia Francesa con una misión clara: restaurar arrecifes dañados y devolverles vida. El método combina ciencia, tecnología y trabajo comunitario. Los investigadores recolectan fragmentos de corales resistentes, los cultivan durante años en viveros y luego los reintroducen en los arrecifes para reconstruir el ecosistema.
Hasta ahora, el equipo ha logrado plantar más de 200.000 corales y abrir nuevas sedes internacionales para expandir su trabajo.
La nueva filial en Tailandia marca un paso importante para la organización. Allí se construyó el primer vivero terrestre de Coral Gardeners en el sudeste asiático, capaz de albergar hasta 40 tanques y cultivar decenas de miles de corales, que luego serán trasplantados a los arrecifes cercanos.
Un posible nuevo “Hope Spot”
La visita de Sylvia Earle tiene también un objetivo estratégico. La oceanógrafa fundó la organización Mission Blue, que identifica zonas marinas clave para su conservación, conocidas como Hope Spots.
El equipo espera que las aguas alrededor de Koh Mak y Koh Kood puedan convertirse en el primer Hope Spot del golfo de Tailandia, lo que aumentaría las posibilidades de protección y visibilidad internacional para la región.
Estos espacios son considerados esenciales para la biodiversidad marina y para las comunidades que dependen de los océanos para vivir.
El corazón azul del planeta
Con más de 7.500 horas de exploración submarina y más de cien expediciones científicas, Sylvia Earle lleva décadas defendiendo la idea de que el océano es el verdadero sistema vital de la Tierra.
Hoy, el movimiento global impulsado por Mission Blue busca proteger al menos el 30 % de los océanos del mundo para 2030, una meta considerada clave por científicos y organizaciones ambientales para preservar la biodiversidad marina.
“Ninguna persona puede hacerlo todo, pero cada persona puede hacer algo. Juntos realmente podemos marcar la diferencia”, suele decir Earle.
Ciencia, juventud y océanos
El trabajo de Coral Gardeners también apunta a algo más amplio que la restauración de arrecifes: crear una nueva generación de defensores del océano.
A través de ciencia, tecnología y una fuerte presencia en redes sociales, el colectivo busca acercar la conservación marina a públicos más jóvenes y demostrar que proteger los arrecifes es también proteger la vida en la Tierra.
En ese contexto, iniciativas como Perpetual Planet de Rolex buscan impulsar proyectos científicos, exploración y programas de conservación que contribuyan a preservar el equilibrio de los ecosistemas.
Porque, como recuerdan quienes dedican su vida a estudiar el mar, el futuro del planeta sigue dependiendo del corazón azul que late en sus océanos.
ESCAFANDRA/mc
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