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Noviembre 2026 |
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Día
Internacional de los Fondos
Marinos 2026
(02.11.26)
Hallan el ancla más antigua del mundo: pesa 30 kg y tiene más de 5.000 años
Pertenecería a la Edad de Piedra y fue encontrada en el islote noruego de Hespriholmen
Sergio
J. Ortiz | Un equipo de
arqueólogos descubrió hace unos
días lo que podría ser el
naufragio más antiguo del mundo
con una embarcación que podría
tener hasta 4.500 años de
antigüedad. Esta vez, los
arqueólogos han hallado una
piedra de más de 30 kilos en el
fondo del mar, junto al islote
noruego de Hespriholmen. La
pieza, localizada a 20 metros de
profundidad, presenta un surco
que recorre su contorno y que
habría permitido sujetarla con
una cuerda. Por su forma y el
lugar donde ha aparecido, los
expertos creen que pudo
utilizarse como ancla hace miles
de años, lo que la convertiría
en una de las evidencias más
antiguas de este tipo de
tecnología.
El hallazgo se produjo en una zona de desechos de una antigua cantera de piedra verde, explotada durante la Edad de Piedra. Si se confirma esta interpretación, el objeto podría ser anterior a las anclas de piedra más antiguas conocidas hasta ahora, datadas en la Edad del Bronce. No obstante, los científicos todavía deben publicar los resultados y someterlos a una revisión científica antes de establecer conclusiones definitivas.
Para estudiar el hallazgo, los arqueólogos han recurrido a tecnología de cartografía submarina desarrollada por la empresa noruega NORBIT, con la que han podido mapear el fondo marino y crear modelos tridimensionales del yacimiento. Estas herramientas permiten reconstruir la distribución de los restos de la antigua cantera y analizar su contexto.
Además, para establecer la cronología de la actividad humana en esta zona, los arqueólogos han utilizado la datación por radiocarbono (carbono 14), aplicada a restos orgánicos encontrados en yacimientos relacionados con los hallazgos de la zona. Un estudio publicado en 2024 sitúa una fase de ocupación de Vika, vinculada a esta actividad, entre hace 7.000 y 8.000 años. Aunque todavía se tiene que confirmar el dato, esta supuesta ancla sería mucho más antiguo que el yacimiento de los barcos hundidos encontrados cerca de las Islas Formigues.
Islote de Hespriholmen
El islote de Hespriholmen se encuentra a unos 5 kilómetros de la costa occidental de Noruega y alberga uno de los yacimientos más importantes de la Edad de Piedra de la región. Durante miles de años, las comunidades prehistóricas acudieron hasta allí para extraer piedra verde, un material que utilizaban para fabricar hachas.
Llegar hasta este enclave no era una tarea sencilla. Las corrientes y el oleaje dificultaban el acceso, por lo que los desplazamientos dependían de las condiciones del mar. Además, los bloques extraídos tenían que cargarse en algún tipo de embarcación para transportarlos hasta tierra firme.
Los científicos localizaron la piedra en 2025, aunque fue durante una expedición posterior cuando consiguieron recuperarla. Arild Skjæveland Vivås, arqueólogo del Museo Marítimo de Stavanger, explicó que la pieza estaba bien equilibrada y que resultó relativamente sencillo levantarla con una cuerda.
Por su parte, Leif Inge Åstveit, del Museo Universitario de Bergen, considera que su forma y el contexto arqueológico respaldan la hipótesis de que se utilizó como ancla. El peso de la roca también resulta relevante: con más de 30 kilos, sería demasiado pesada para funcionar como un simple lastre de una red de pesca.
¿Qué embarcaciones utilizaban hace miles de años?
El hallazgo también aporta información sobre una cuestión que todavía plantea interrogantes a los arqueólogos para saber cómo se desplazaban por mar las comunidades de la Edad de Piedra en esta parte de Europa.
Hein Bjerck, profesor emérito del Museo Universitario de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU), ha examinado imágenes de la pieza y considera plausible que se trate de un ancla prehistórica. Según su interpretación, disponer de un sistema para mantener las embarcaciones en una posición estable habría sido útil durante las operaciones de carga, especialmente en unas aguas tan difíciles.
Entre las posibilidades que barajan los especialistas figuran las embarcaciones construidas con pieles y las balsas. Sin embargo, la piedra no permite determinar por sí sola qué tipo de barco se utilizó ni cómo se sujetaba exactamente.
Por ahora, los arqueólogos consideran que el objeto constituye una pista excepcional sobre la navegación prehistórica. Su importancia dependerá de que las investigaciones posteriores permitan confirmar su función y su antigüedad.
ESCAFANDRA/elnacional
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ESCAFANDRA/db
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Día Internacional de los Fondos Marinos 2026
La vida que debemos proteger en las profundidades del océano
Victoria
H.M.| Aunque permanecen
ocultos a nuestra vista, los
fondos marinos albergan una gran
diversidad de organismos,
contribuyen al equilibrio de los
ecosistemas oceánicos y
desempeñan funciones esenciales
para el planeta.
Estos hábitats submarinos se
enfrentan a distintas amenazas,
entre ellas la contaminación por
plásticos y otras sustancias, la
alteración de los fondos por
determinadas actividades humanas
y los posibles efectos de la
minería submarina.
La extracción de minerales en aguas profundas genera especial preocupación por sus consecuencias sobre especies y ecosistemas que todavía se conocen de forma limitada y cuya recuperación podría ser muy lenta.
La protección de los fondos marinos requiere investigación científica, vigilancia ambiental y medidas de conservación que permitan evaluar los riesgos antes de autorizar actividades potencialmente dañinas. Mejorar el conocimiento de la biodiversidad de las profundidades oceánicas también resulta fundamental para identificar especies, comprender sus relaciones ecológicas y detectar cambios en estos entornos.
Esta jornada invita a reflexionar sobre la necesidad de gestionar los océanos de manera responsable.
La importancia de los fondos marinos
Ayer 1 de noviembre es el Día
Internacional de los Fondos
Marinos 2025. Esta fecha fue
proclamada por la Asamblea de la
Autoridad Internacional de los
Fondos Marinos (ISBA) y busca
generar conciencia acerca la
importancia de los fondos
marinos, los factores que los
amenazan, la necesidad de su
protección y la regulación de su
uso.
Los océanos y los mares cubren aproximadamente el 70% de la superficie de nuestro planeta y son ecosistemas complejos que resultan vitales para el equilibrio del ecosistema terrestre. Los humanos nos hemos comportado durante mucho tiempo como si sus recursos fueran inagotables y los hemos empleado como enormes cubos de basura capaces de absorber nuestros desechos.
Los desafíos de preservar los océanos y los fondos marinos van mucho más allá de garantizar una fuente sostenible de alimentos para los humanos. Los océanos ayudan a regular el clima absorbiendo calor y almacenando CO2 atmosférico, a la vez que producen oxígeno. Proteger los fondos marinos significa proteger a la humanidad.
La pérdida de biodiversidad puede tener consecuencias catastróficas, no solo para los ecosistemas marinos, sino para todo el planeta, alterando las cadenas alimentarias y los ciclos bioquímicos. La biodiversidad marina también facilita el desarrollo de nuevos medicamentos y de innovadores materiales de origen biológico capaces de sustituir el plástico.
Finalmente, los ecosistemas marinos, como los arrecifes de coral y los manglares, desempeñan un papel crucial en la protección de las costas contra la erosión y las tormentas. Actúan como barreras naturales, reduciendo el impacto de las olas y protegiendo a las comunidades costeras y a su vez mantienen a salvo a los fondos marinos.
Principales amenazas para los fondos marinos
Las dos principales amenazas que se ciernen sobre los fondos marinos a día de hoy en día son el calentamiento global y la actividad humana.
El calentamiento global está alterando el equilibrio de los océanos, con consecuencias nefastas para la flora y la fauna submarinas. Estamos asistiendo a la aparición y multiplicación de especies invasoras que están acabando con ecosistemas enteros y los corales están sufriendo procesos de blanqueamiento y destrucción por la acidificación de las aguas.
Al mismo tiempo, la sobrepesca, la destrucción de hábitats naturales mediante métodos de pesca invasivos y la contaminación contribuyen al empobrecimiento de la biodiversidad marina. Y la minería submarina se presenta como una amenaza más a la salud de los fondos marinos.
¿Cómo podemos proteger los fondos marinos?
Los desafíos de preservar los océanos y los fondos marinos van mucho más allá de garantizar una fuente sostenible de alimentos para los humanos. Los océanos ayudan a regular el clima absorbiendo calor y almacenando CO2 atmosférico, a la vez que producen oxígeno. Proteger los fondos marinos significa proteger a la humanidad.
Existen muchas formas de hacerlo como, por ejemplo: crear reservas marinas, regular la pesca, reducir la contaminación, investigar y educar. Existen numerosas iniciativas colectivas emprendidas por asociaciones y países, pero el esfuerzo personal y colectivo también es vital para conseguir resultados.
La contaminación oceánica proviene principalmente de las áreas continentales: los plásticos y productos tóxicos llegan al mar a través de nuestros ríos. Para evitar problemas en los fondos marinos, primero debemos actuar en tierra: reduciendo nuestro consumo diario de plástico y usando productos de limpieza o cosméticos libres de los principales químicos.
Por otra parte, sabemos que la sobrepesca, especialmente cuando se practica de forma intensiva con técnicas que destruyen el fondo marino, daña gravemente los océanos, los fondos marinos y su biodiversidad.
Cada uno de nosotros puede tomar decisiones sencillas como consumidor: optar por adquirir productos con la etiqueta MSC, que garantiza la pesca responsable (aunque afecta a un porcentaje muy pequeño de la pesca mundial actual), evitar el consumo de especies en peligro de extinción como el bacalao o el salmón salvaje del Atlántico o elegir el pescado que compramos en función del método de pesca utilizado.
La protección de los fondos marinos es vital para la preservación de la biodiversidad, la regulación del clima, el uso sostenible de los recursos y la protección costera. Combinando esfuerzos colectivos e individuales es posible salvaguardar estos valiosos ecosistemas.
La distancia entre la importancia de los fondos marinos y nuestro conocimiento de ellos puede medirse: solo el 28,7 % del lecho oceánico mundial está cartografiado con estándares modernos, según la actualización GEBCO de 2026. Aunque en el último año se incorporaron casi cinco millones de kilómetros cuadrados de datos, más del 70 % sigue pendiente de esa cartografía. Conocer la profundidad y el relieve constituye una base para investigar estos hábitats y evaluar su protección; disponer de un mapa, además, no equivale a haber identificado toda la vida que contienen.
ESCAFANDRA/en
