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Octubre 2026 |
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Un
equipo japonés mapea Challenger
Deep
(05.10.26)
Andalucía
coloca 25 fondeos ecológicos
para que los barcos de buceo no
dañen el fondo del mar
(02.10.26)
Científicos
encuentran cerca de un naufrágio
300 agujeros de 8 metros de
ancho:
lo habrían...
(01.10.26)
Un equipo japonés mapea Challenger Deep
Un equipo de investigación japonés ha completado un estudio acústico de alta resolución de la Fosa de las Marianas, en el Abismo Challenger.
El
equipo, liderado por el
Instituto Nacional de
Investigación Polar (NIPR),
SOKENDAI y la Universidad de
Tokio, utilizó un mapeo acústico
multihaz avanzado para
determinar una profundidad
máxima estimada de 10.927
metros.
Se ha descubierto una nueva dispersión de profundidad
El equipo llevó a cabo el
estudio a bordo del buque de
investigación Hakuho-maru ,
desde el cual desplegaron una
ecosonda multihaz EM124 para
examinar por qué las mediciones
batimétricas del punto más
profundo de la Tierra a menudo
varían en varios metros.
Esto se debe principalmente a
que las ondas sonoras tardan
aproximadamente 15 segundos en
recorrer el agua de ida y
vuelta. Las variaciones en la
salinidad, la temperatura y las
enormes presiones hidrostáticas
alteran significativamente su
velocidad.
El equipo probó cinco modelos de velocidad acústica con el mismo conjunto de datos batimétricos y encontró una variación de 18 metros (59 pies) solo en la cuenca oriental, desde 10.914 hasta 10.932 metros (35.807 hasta 35.866 pies). Los investigadores determinaron su estimación preferida de 10.927 metros (35.850 pies) integrando los perfiles de agua de la capa superior recopilados durante la expedición de 2023 con las mediciones oceanográficas de profundidad completa registradas por el mismo buque en 1992.
Según estos cálculos, el equipo descubrió que las cuencas occidental, central y oriental registraron profundidades máximas de 10.926 metros/35.846 pies, 10.912 metros/35.801 pies y 10.927 metros/35.850 pies, respectivamente.
Desafíos para la cartografía precisa del fondo marino
El equipo hizo hincapié en
que las sondas acústicas no
pueden determinar una coordenada
precisa a 11 000 metros. Sin
embargo, gracias a la geometría
del haz de dos grados del
sistema, cada área de sondeo
abarca aproximadamente 400
metros a lo largo del lecho
marino, lo que permite compensar
las pequeñas irregularidades del
fondo.
Además, factores operativos como
la velocidad del buque y la
orientación de la ruta alteraron
directamente la retención del
sonido. El equipo descubrió que
las líneas de navegación a 4
nudos conservaban hasta el 87 %
de las sondas útiles, en
comparación con las señales
degradadas a velocidades más
altas.
Para permitir un perfeccionamiento científico continuo, los investigadores han hecho que los conjuntos completos de datos multihaz , los perfiles de velocidad y los flujos de trabajo de procesamiento sean totalmente accesibles a través de repositorios de acceso abierto.
ESCAFANDRA/dpb
Andalucía coloca 25 fondeos ecológicos para que los barcos de buceo no dañen el fondo del mar
Sin anclas que destrocen el fondo marino: la Junta ya ha instalado 17 de los 25 fondeos ecológicos. Las estructuras evitan que las anclas de los barcos de buceo dañen arrecifes y praderas de posidonia. Las praderas marinas de Andalucía ya ocupan más de 117 kilómetros cuadrados de su litoral boyas ecológicas
Antonio
Quilis | Las anclas de los
barcos de buceo llevan años
dañando el fondo marino del
litoral andaluz. Cada maniobra
de fondeo puede arrancar
posidonia y fracturar arrecifes
que tardan siglos en
regenerarse, con un coste
ecológico difícil de revertir.
La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía está instalando 25 fondeos ecológicos para el amarre de embarcaciones de buceo en los litorales de Granada y Málaga. La medida busca acabar con esta práctica.
Estas estructuras permiten
atracar sin necesidad de
utilizar anclas, que pueden
dañar ecosistemas marinos como
los arrecifes o las praderas de
posidonia oceánica (Posidonia
oceanica), una planta marina
clave para la biodiversidad del
litoral.
Adiós a las anclas
Los 25 fondeos se repartirán entre tres espacios naturales protegidos de las dos provincias, cada uno de ellos con una figura de protección propia dentro de la Red Natura 2000 y una cifra distinta de estructuras.
En el Paraje Natural Acantilados de Maro-Cerro Gordo se instalarán ocho fondeos, tres de ellos en Nerja, en la provincia de Málaga, y cinco en Almuñécar, ya en la provincia de Granada.
La Zona de Especial Conservación Acantilados y Fondos Marinos de la Punta de la Mona, en Almuñécar, recibirá diez fondeos, la cifra más alta de las tres zonas incluidas en la actuación.
Reparto en Granada y Málaga
Los siete restantes se instalarán en la Zona de Especial Conservación Acantilados y Fondos Marinos de Calahonda-Castell de Ferro, repartida entre los términos municipales de Gualchos y Motril, ambos en Granada.
Hasta el momento se han instalado 17 de los 25 fondeos previstos: los ocho de Acantilados de Maro-Cerro Gordo, cinco de la Punta de la Mona y cuatro de Calahonda-Castell de Ferro.
El sistema de fijación empleado varía en función de la calidad del suelo marino sobre el que se instala cada estructura, ya sea arenoso o rocoso, según ha detallado la Junta de Andalucía.
Hormigón o anclaje químico
Si el fondo es arenoso, el fondeo queda fijado con un bloque de hormigón de 5.500 kilos, reforzado con varillas de hierro y provisto de una argolla de acero inoxidable donde se amarra la línea de fondeo.
Cuando el fondo es rocoso, la fijación se realiza mediante anclajes de tipo químico, un sistema que evita perforar en exceso el sustrato rocoso y reduce el impacto sobre la fauna asociada a los acantilados.
Ambos sistemas se completan con la misma línea de fondeo: un cabo de 32 milímetros y una boya de 60 litros serigrafiada con el nombre de la zona y las instrucciones básicas de uso para los buceadores.
La línea de fondeo
Un boyarín sumergible de 10 litros mantiene la verticalidad del cabo del tren de fondeo, evitando que roce, descanse o se arrastre sobre el fondo marino con el oleaje o las corrientes.
La actuación se enmarca en la apuesta del Gobierno andaluz por la protección de los fondos naturales del litoral, priorizando los hábitats de interés comunitario y el uso sostenible de los espacios protegidos.
El presupuesto de este proyecto asciende a 66.550 euros, financiados con cargo al proyecto europeo LIFE IP Intemares, centrado en la gestión integrada, innovadora y participativa de la Red Natura 2000 en el medio marino español.
Proyecto LIFE IP Intemares
El proyecto está coordinado por la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. La Junta de Andalucía es la única administración autonómica que participa en él.
El proyecto LIFE IP Intemares tiene como objetivo establecer un sistema sólido y bien gestionado de espacios marinos de la Red Natura 2000 en toda España, con una gestión efectiva de las áreas protegidas.
Entre sus fines figuran mejorar el conocimiento científico del medio marino, promover la participación de todos los actores implicados y desarrollar campañas de concienciación dirigidas a la sociedad civil.
Objetivos del proyecto europeo
Para lograrlo, combina la restauración de hábitats como posidonias, arrecifes y fondos blandos con un seguimiento científico-técnico riguroso y un refuerzo de la vigilancia y el control en el medio marino.
El proyecto impulsa también estrategias de implicación local con pescadores, administraciones y sociedad civil, además de herramientas de modelización y gestión adaptativa frente a las presiones del cambio climático y la actividad humana.
Pesca sostenible y ecoturismo
El objetivo final es garantizar la pesca sostenible, el ecoturismo y la protección de especies clave en un litoral cada vez más presionado por el turismo de buceo y otros usos recreativos del mar.
Con los 25 fondeos ecológicos ya definidos y 17 de ellos operativos, la Junta de Andalucía avanza en un modelo de gestión que aspira a conciliar el turismo de buceo con la conservación del fondo marino andaluz.
ESCAFANDRA/okdiario
Científicos encuentran cerca de un naufrágio 300 agujeros de 8 metros de ancho: lo habrían hechos los peces y gracias a ellos han encontrado un barco perdido de hace 74 años
Ha ocurrido frente a la costa
australiana de Queensland
Más allá de las especies
nuevas que se descubren, también
resultan increíbles las pruebas
en torno a naufragios que se han
ido produciendo a lo largo de
los siglos. Según informa
Econoticias, unos 300 agujeros
encontrando en un naufragio han
demostrado que los peces podrían
tener una clave para hallar
otros barcos hundidos. Al parecer, el lecho marino
se extiende más allá de la zona
del naufragio y podría dar
muchas respuestas a la historia
que la biología marítima
relaciona con el ser humano y
sus viajes. En las últimas
semanas, el barco Investigator,
de la agencia CSIRO, acogió a un
grupo de expertos con unos 20
estudiantes para ir desde
Brisbane hasta Fiyi. Mientras cartografiaban el
pecio del Althea II, encontraron
300 depresiones de unos ocho
metros de ancho y dos de
profundidad y pudieron comprobar
que se extendían en
prácticamente todas direcciones.
Según los expertos, los peces y
crustáceos, al buscar con qué
alimentarse, remueven el fondo,
excavan y hacen esos agujeros
para refugiarse y descansar.
Las
novedades en torno a la
comunidad científica y, en
concreto, en lo referente a la
vida marina, siguen siendo uno
de los principales focos de
atención para el ser humano
debido a que se apunta a que aún
desconocen la mayoría de los
misterios que rodean a nuestros
océanos. Ahora, el trabajo de un
grupo de expertos en las costas
de Queensland (Australia) ha
aportado una novedad importante.
El comportamiento de los peces
ayudaría a encontrar barcos
hundidos
“Los organismos responsables
actúan como ingenieros de
ecosistemas y pueden alterar
drásticamente la forma del fondo
marino”, cuenta Maddison Cross,
de la Universidad de Sunshine
Coast. Este tipo de conductas,
al parecer, podrían ayudar a
identificar otros naufragios
producidos a lo largo de la
historia, como por ejemplo el
relacionado con el MV Blythe
Star en las costas de Tasmania,
o el buque MV Noongah en Nueva
Gales del Sur.
ESCAFANDRA/marca
