Tesoros
españoles bajo el mar
¿A quién pertenecen los restos naufragados, a los antiguos dueños o a los rescatadores? ¿Quién resuelve la controversia? ¿Existe una solución universalmente aceptada? Preguntas sencillas que exigen respuestas complejas
La acertada
política española
con relación a la
protección del
patrimonio cultural
subacuático está de
enhorabuena.
Recientemente se han
producido unas
decisiones
judiciales que
ayudan a despejar
tres cuestiones
fundamentales. ¿A
quién pertenecen los
restos naufragados,
a los antiguos
dueños o a los
rescatadores? ¿Quién
resuelve la
controversia?
¿Existe una solución
universalmente
aceptada? Preguntas
tan sencillas exigen
respuestas
ciertamente
complejas. Pero la
sociedad de la
información impone
sus criterios de
brevedad, a riesgo
de incurrir en
simplificaciones
peligrosas. Las
reflexiones que
siguen vienen al
caso de una
información general
ya pasada y de otra
reciente más
concreta, pero una
no se explica sin la
otra. Me refiero a
la vigencia del
convenio
internacional que
protege el
patrimonio cultural
sumergido y a las...![]()










